Una ida al cine con los amigos. ¿Cómo la describirían ustedes? Refrescos, palomitas, tal vez comer cerca del cine y luego cada cabrón pa’ su casa. Yo también la describiría así, pero cuando me vuelvo parte del trío funesto (ósea Omar, Héctor y yo) me vuelvo un bestia con un IQ que no puede ser graduado. El 0 no se promedia. ¬¬
Como habrán adivinado, fuimos al cine. Era el cine o la pista de hielo (ahora agradezco el que no hayamos ido a la pista de hielo, quien sabe cuantas vidas inocentes se salvaron gracias a nuestra ausencia), elegimos el cine. Luego revisamos la cartelera, debatimos les películas y las que posiblemente veríamos iban a ser: La huérfana, ¿Qué sucedió ayer? Y Arrástrame al Infierno. Fuimos a ver esta última, no les cuento nada ya que les haría spoil del final, me conozco.
En el punto de reunión llegué asombrosamente a tiempo y aún más asombrosamente Omar también. Héctor llego 50 minutos tarde. Fue una clara e indirecta mentada de madre hacia nosotros.
La película fue buena, pero lo interesante para ustedes es la audiencia, imagínense, una sala vacía con excepción de nosotros. Cualquiera que viera eso hubiera predicho una masacre para los asientos, desafortunadamente llegaron más personas y dejé de sentirme especial. Luego pasaron los anuncios de las próximas películas y hasta aquí todo era normal. La película tenía momentos de suspenso buenos y nosotros los aderezábamos con comentarios estúpidos. Eso no lo puedo contar, hay que vivirlo.
Luego de eso fuimos a unas mesas que estaban a lado de unas ventanas a descansar un poco y a comentar la película, no puedo creer que con la fortuna que me costó el estúpido refresco me haya tomado menos de la mitad. Luego lo tuve que tomar a regañadientes y eso tuvo sus consecuencias claro está. Fui al baño de la comercial y ahí se sello el destino de lo que pasaría en el resto del día. Ellos dos entraron a la comer y yo los seguí luego. Es un milagro que nadie nos haya corrido del lugar.
Probamos varios sillones y demostramos que los carteles de “No sentarse” nos valían un cacahuate. Peleamos con escobas, Héctor me persiguió con cuchillo en mano y Omar y yo interpretamos la película de “Santo vs Lamia” usando las máscaras de Halloween (Lamia es el demonio de la película que vimos). Hubo una cruenta batalla de almohadas y una más fea que relacionaba rifles, bates de béisbol y una pelota.
Yo no sé por que las comer ya no dan muestras gratis, buscamos y buscamos y no encontramos, luego de ardernos fuimos a la juguetería, tomamos Katanas de juguete de la película de G.I. Joe y rebanamos a los desgraciados Hámster de la película de “Escuadrón no se qué”. Héctor se puso peor que niño chiqueado cuando vio unos monitos que quería, yo obviamente no se los compré. Luego de salir del pasillo donde estaban las Barbies y los juegos de mesa a Héctor le dio hambre. Fuimos a la panadería para que se comprara un pan, luego se me ocurrió la brillante idea del siglo XXI, comprarnos una caja de 6 donitas del chavo del ocho, dos para cada quien, plan perfecto. Unas niñas me empujaron y corrieron, Omar dijo: “vamos por ellas” y tronó TODOS sus dedos, juro que nunca lo había visto tan intimidador, podría jurar que sus ojos se tornaron rojos sangre.
Pero regresando a las donitas, ¿qué sería una cena con donitas sin leche con chocolate? Así que compramos un litro de leche con chocolate, pero no compramos vasos.
Volvimos a nuestra mesa y comimos, en medio de la faena mi mente se aclaró dos segundos y empezé a matarme de la risa. Alguien normal comería pizza y refresco, ¡nosotros comíamos donitas y leche con chocolate!. Luego de explicárselos los tres reímos y seguimos comiendo. Omar vio un perro y casi se orgasmea. Por dios, como si fuera el último perro del mundo.
Lo que pasó luego no es digno de estar aquí. Simplemente lo olvidé pues. Pero fue una típica caminata de regreso a casa con muchas tarugadas de por medio. Fin.
Yo esperé mi camión hacia Taxqueña y fin de la historia. Creo que reinventamos las clásicas reuniones de amigos. ¡Haremos revolución en el mundo!
Antes de decir adiós les pido que le rechiflen la madre a Héctor por que borró las fotos del suceso. Adiós.
sábado, 19 de septiembre de 2009
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